El futuro incierto nos ha preocupado.
Lloró en silencio. Las gotas de sus lágrimas eran lo único que se escuchaba. No pensaba en el invierno, ni en los copos de nieve que cierto día la habían hecho tan feliz.
Extrañaba pelear con la reina de corazones.
El conejo, el sombrero loco y sus tardes continuas de té.
Qué fácil era entregar su alma a un mundo en el que todo lo que quería existía.
Era una niña todavía y no perdía las ilusiones.
Creyó que todo podía deberse a la magia, que la hadas madrinas existían y su sueño se había cumplido.
"Hay que volver al mundo real, Alicia, ya eres grande".
Ella volvió. Si, señores, volvió un día después de mucho tiempo de juegos, trampas y adivinanzas.
Volvió y se sintió grande.
Volvió y se sintió bien.
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Palabras de tacto suave