30 de noviembre de 2011

Las campanas resonaban en mi mente. El tornillo clava la pared. Ignorando lo que esta alrededor recorro el lugar. Imagino la luz como una estrella cercana, un capitán perdido, un ancla tirada.
Los espirales giran en torno a la palabras pasiones.
Mis ojos se desvían y ven el cielo azul profundo, las sillas marrón claro, el vidrio frío; tal vez manchado.
El rojo de las cintas, el claro del tejado.
Las sillas ordenadas, la gente caminando, los autos que pasan.
El azulejo en forma de rombo, los anteojos extraviados.
La taza de café, el inesperado té helado.
Las luces se van encendiendo, la noche va brillando.
El tejado de la cada de enfrente se ve de un aspecto algo morado.
Las hojas caídas reinaban sobre el asfalto junto con el excremento de un pájaro y un clavo oxidado.

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Palabras de tacto suave