viernes 20 de enero de 2012



Que mi mirada te llegue hasta el alma...

Había una vez una joven dama que luchaba por conseguir salir aunque sea un rato de su reino.
Ella, era la futura reina, pero sus padres no la dejaban salir hasta que se cumpla la ley mayoritaria de edad.
La joven creía que era imposible.
Pero un campesino se ofreció a llevarla a conocer el reino de al lado.
Ella, les comentó a sus padres esta invitación y ellos se negaron rotundamente.
El muchacho no tenía las condiciones, ni el dinero suficiente para emprender un viaje mínimo como este.
Pasaron los días y el joven continúo insistiendo.
A más no poder, los jovenes enamorados se veían a escondidas.
El padre los descubrió.
Y la princesa enfermó de rabia y angustia.
El campesino tenía más que prohibido ver a la dama.
Un buen día, con mucho valor, decidió enfrentar al Rey y le dijo:
-Señor, yo no soy más que un simple trabajador de tierras, no tengo nada que ofrecerle a su hija más que mi corazón y mi compañia eterna. No puedo embellecerla más, porque ella así como es ya es hermosa. No puedo dejar de verla porque mi corazón no lo soportaría. Y aunque usted me siga prohibiendo la entrada, yo insistiré todos los días, todos las horas  y todos los minutos de mi vida, hasta que mi alma diga basta y no quede más remedio que morir.
Señor, le ruego que me deje entrar a ver a la preciosa dama, le prometo que no hablaré, ni la abrazaré, ni nada.
Solo le pido una oportunidad.
El Rey contestó: 
-Muchacho, yo te dejaré entrar, pero en este caso estás perdido, mi hija enfermó y tiene una enfermedad que no se cura con absolutamente nada. Ella morirá pronto y el reino para ese entonces, habrá terminado.

El Joven asintió con la cabeza e ingresó en silencio al castillo.
Entró en el cuarto donde estaba la princesa y él, tal como lo prometió, no hizo absolutamente nada.
La muchacha lo observó y una sonrisa se dibujo en su rostro.

Pasaron los días y el padre le dijo:
-Muchacho, no sé que hiciste, pero mi hija es feliz de nuevo. Mira su rostro. ¿Cómo podre compensarte?

A lo que el campesino respondió.
Solo le dije con la mirada lo que sentía y lo que debía hacer ella para estar mejor.
Solo dejé que mi mirada le llegue a su alma.


¡Un terrible error! Fui a comprar caramelos Halls, no los de miel (Esta no es mi foto) pero si los de Mentho-Lyptus y abajo de Halls Power dice: Nivel de "Refrescancia"...
Primero, este vocablo no aparece en el diccionario, yo creo que deberían poner Nivel de frescura o algo parecido... ¡Cuántos errores que comete la gente! Si alguien me apoya y quiere ayudarme a que lo arreglen, llamen a CADBURY STANI ADAMS ARGENTINA SA Gracias.

jueves 12 de enero de 2012



Tus ojos mostraban frialdad y por dentro morías de amor...




Vuelvo a tener ganas de cantar...

Y cada historia habla de ti, pero las palabras se mueren en los labios...

Te escribí una canción en la medida exacta, pensando que nunca te irías a olvidar, pero mis deseos no fueron suficientes y tu memoria empezo a fallar.
Temía perderte pero no quería saber la verdad.
Pensaste que la vida se complementaba pero era todo lo contrario.
Creías que el problema era un pañuelo, pero lo hiciste un mundo entero.
Soñaste caminos por recorrer solo que yo no estaba en ellos.
Luchaste por el amor. 
Pero no luchaste por mantenerlo.



Sencillamente ahora puedo recordar...

Lo que tu mirada me hacía sospechar...
El dulce claro de tu voz hablar...
La nieve en tu cuerpo que hace transitar, la locura del viento en este despertar...
Tu suspiro cansado de tanto preguntar...
Mis abrazos traviesos que no podía aguantar...
y me cantabas al oído la canción más hermosa que lograste imaginar...
Sencillamente ahora lo puedo recordar...


Lía J. P.

 Tu vida no era más que una parte de una película en las que todos sonríen, una pluma color esperanza flotaba cerca de la mejilla de alguien y entonces recordaste la velocidad de los trenes;  y el tiempo que transcurría mientras veías que en ningún vagón estaba lo que tanto habías estado buscando.

domingo 18 de diciembre de 2011

 :-Veo veo.
:- ¿Qué ves?
:- Una cosa.
:-¿Qué cosa?
:-Maravillosa.
:-¿De qué color?
:- No tiene un color. Los tiene todos. No es una cosa, es un ser. No lo veo, lo siento con cada parte de mi cuerpo. No pretendo que adivines porque sé que lo sabes.

viernes 16 de diciembre de 2011


El futuro incierto nos ha preocupado.

Lloró en silencio. Las gotas de sus lágrimas eran lo único que se escuchaba. No pensaba en el invierno, ni en los copos de nieve que cierto día la habían hecho tan feliz.
Extrañaba pelear con la reina de corazones.
El conejo, el sombrero loco y sus tardes continuas de té.
Qué fácil era entregar su alma a un mundo en el que todo lo que quería existía.
Era una niña todavía y no perdía las ilusiones.
Creyó que todo podía deberse a la magia, que la hadas madrinas existían y su sueño se había cumplido.
"Hay que volver al mundo real, Alicia, ya eres grande".

Ella volvió. Si, señores, volvió un día después de mucho tiempo de juegos, trampas y adivinanzas.
Volvió y se sintió grande.
Volvió y se sintió bien.


Tengo un defecto. Bueno, no sé si es un defecto o una virtud. Eso depende de cómo se aplique esto a la vida, a MI vida.
Tengo mucha imaginación.
A veces, podría resultar ser algo bueno, ya que mi mente todo el tiempo esta pensando cosas nuevas que escribir, escribo en sueños, escribo cuando estoy en la ducha, escribo en la calle. Mi mente es un libro abierto constantemente.
Lo malo es que no siempre me acuerdo de todo lo que pensé e imaginé y termino pasando a la pc o a un papel la mitad de lo que me acuerdo.
Me pierdo fácilmente. No tengo gran concentración.
A medida que el tiempo pasa, cada vez me concentro menos.
Antes podía tardar entre 2 y 3 horas, incluso a veces menos, en leer un libro entero.
Ahora estoy días y siempre la lectura es interrumpida.
Lo malo de este concepto que utilice anteriormente es que vivo en un un mundo propio.
Hace algunos meses atrás esto no me beneficiaba en nada. Absolutamente en nada.
Hoy, puedo decir que la imaginación siempre esta presente.
Muchas veces ayuda, otras no tanto.
Pero puedo vivir con eso.

viernes 2 de diciembre de 2011


Vale la pena esperar.
Siempre vale la pena.

Vendrá por mi el tiempo, algún día.
Vendrá por mi y le diré por que corre.
Me gusta que pasen los segundos.
Pero cuando uno disfruta, el tiempo pasa volando.
El presente es hoy. No mañana, ni ayer, ni el mes que viene.
Es ahora. Y el ahora es para siempre. No se modifica. No se borra. No se oxida.
El futuro podrá asustarnos un poco. El pasado ni hablar.
Solo cuenta con el hoy.
No vivas la vida apurado, no te engañes.
No sigas pautas, estrategias.
No te hagas problemas por todo.
Vendrá por mi el tiempo, algún día.
Vendrá por mi y le diré: gracias por los segundos que hiciste correr...

¿Por qué me gusta la literatura?
Me gustan los libros porque en ellos encuentro protección. Me inspiran. Según el momento del día. Según cómo este de ánimo.
Adoro el olor a un libro nuevo. Si me preguntan que quiero que me regalen, ya saben cuál es la respuesta. No necesito nada en la vida más que ellos.
Podría reemplazar una tarde, una noche e incluso una mañana para estar con ellos.
Cuando entro en una librería siento que me quiero comprar todo.
Todos ellos claman por mí. Me piden, me exigen que los lea. Y experimenté nuevas sensaciones.
Nuevos vocablos. 
Me gusta escribir. Es mi pasión. Me aferro a la escritura tanto que hasta cuando voy caminando por la calle y se me ocurre algo, lo escribo en mi mente.
Desde que era chica y me regalaron mi primer diario intimo hasta el día de hoy.
Tengo millones de cuadernos.
Puedo escribir en un papel de caramelo, en una servilleta, en la pared, en el techo, en donde sea.
Soy libre de mis pensamientos. Ellos tienen libertad absoluta.
No mienten, no esconden, no ocultan.
Escribo lo que me sale. Escribo lo que soy.
Soy Lía, escritora.
Por que para escribir no se necesita conocimientos, ni una carrera hecha.
Solo se necesita abrir el corazón.

Eres


Eres una canción aturdida en mis oídos.
Una melodía directa al corazón.
Una clave de sol clavada en el pecho.
Un do-re-mi  silbado por un extraño.
Una guitarra recién afinada.
Una sonrisa al oír mi voz...

Me quedas tú y un viaje por el mundo directo al corazón


Si te lo cuento no me lo vas a creer. No me vas a creer que soñé contigo.
Estabas sonriendo.
Y me agradaba tu sonrisa.
Me susurraste al oído la melodía de una canción que ya no recuerdo.
Asumiste tu responsabilidad de caballero y me invitaste a recorrer el mundo entero.
Te veías fuerte, asombrado y curioso.
No quería que terminará.
Pero desperté.
Lo malo de abrir los ojos, es que solo fue un sueño.
Lo lindo, que te tenía a mi lado.

No sé cuantas personas leerán mi blog. Y si copian o no lo que escribo. Solo quiero compartir lo que siento. Mostrar al mundo de lo que soy capaz.
Muchas personas deben leer y reflexionar con cada palabra. Otros lo volverán a leer para entenderlo.
No soy una escritora famosa. No quiero ganar dinero por esto. Solo quiero expresarme.

Gracias por entender y seguir leyendo!

miércoles 30 de noviembre de 2011

Las campanas resonaban en mi mente. El tornillo clava la pared. Ignorando lo que esta alrededor recorro el lugar. Imagino la luz como una estrella cercana, un capitán perdido, un ancla tirada.
Los espirales giran en torno a la palabras pasiones.
Mis ojos se desvían y ven el cielo azul profundo, las sillas marrón claro, el vidrio frío; tal vez manchado.
El rojo de las cintas, el claro del tejado.
Las sillas ordenadas, la gente caminando, los autos que pasan.
El azulejo en forma de rombo, los anteojos extraviados.
La taza de café, el inesperado té helado.
Las luces se van encendiendo, la noche va brillando.
El tejado de la cada de enfrente se ve de un aspecto algo morado.
Las hojas caídas reinaban sobre el asfalto junto con el excremento de un pájaro y un clavo oxidado.

Juego de palabras

Cuando el sol tira un hacha
clava una muerte.
No solo el golpe se mata despacio.
Ni es de pie que ella cae abajo.

Una casa deshaciendo las imágenes superpuestas.
en el jardín, las palabras son deshechas a mazazos...
Tantas palabras que se retiran los herrajes y las vigas.

Mostrando más que raíz, los huesos.
Hilamos juntos con sus ramajes, puertas y ventanas.
La casa en que viví fue tirada abajo.
Entonces se van, se arrancan, se vacían mis fantasmas...

Y quien pasa ya sabe: aquí no se vive más.
Todos los espectros, guardan en sus entrañas
los pasamanos de la escalera...
Sin nosotros, sin abrigo, 
despellejadas marcas en el polvo.

Primero bien muerto
abriendo a la ruina, es la cruel hora de las tejas.
Después, se arrancan los dinteles ciegos, los peldaños inútiles
en la laparoscopia de las paredes
sin sangre, una por una.

Lía.


martes 29 de noviembre de 2011

Era un día espléndido, amanecí con dolor de garganta y con el gusto a la tarta que había comido la noche anterior.
Bostecé y me estiré un rato en la cama, el reloj marcaba las 09:00.  Tenía ganas de empezar el día con el pie derecho.
Me levanté y miré la máquina de escribir que me esperaba sobre la mesada. Impaciente fui hasta ella y comencé a teclear.
"De lo que estaba seguro es que menos gente hay; así, después de Merlo, en el vagón casi no quedaba nadie. Alguien viene entonces desde adelante, caminando a tientas por el pasillo; me mira fijamente y me saluda con la mano.
:-Adiós!
Se sentó a esperar que alguien lo interrumpiera. Se sentó y espero un largo rato, hasta que..."

Miré por la ventana, me distraje con el sonido de los pájaros; me distraje con la cafetera haciendo ruido y con el olor a humo proveniente de las calles.
Me paré y me di cuenta de lo que pasaba.
Hoy no tenía un buen día, mi redacción era un asco y hasta la más mínima neblina me distraía.
"hasta que de repente llegó la empleada del tren y me ofreció un café" continué en mi mente y fui casi corriendo a escribirlo.
Necesitaba algo, necesitaba una musa, alguna fuente de inspiración.
Silencio y más silencio. 
Me tiré en la cama.

Cinco minutos después descubrí que me había quedado dormido. Soñe con mi historia, con aquel personaje que esperaba y esperaba en el vagón de un tren.
Sin saber que quería, que hacía y sin saber a donde irían las esperanzas de que alguien conversará con él.

(Basado en un texto de Sergio Chejfec)


YO     caminaba  a través de la montaña 
TU      caminabas  sin dejarme pensar
ÉL       caminaba    sin poder respirar
NOSOTROS  caminábamos  dejando todo atrás
VOSOTROS  caminabais    con ayuda de los demás
ELLOS    caminaban   queriendo trotar.




Hacia la cima de este universo
te vas sin decir adiós
hacia un lugar que no te encuentro
te vas sin decir porque
hacia el centro de mi alma
pegaste justo en el borde.
Hacia la brisa, la calma
te dirigís con paciencia
y te pregunto mil veces
porque me dejas;
porque te me vas de mi lado
olvidando nuestro pasado.
Y hacia la lucha por permanecer
me alientas a seguirte.
Te sigo, me caigo, me tropiezo,
me enderezo pero te sigo
hacia aquel lugar profundo
en donde los sentidos
son más brillantes que el sol
y ya no quedaran dos
que se miren sin resentimientos
y ya no quedaran dos
que se dejen llevar por el amor. 

Lia J. P.
Había una vez un muchachito a quién no le gustaba la noche.
Le gustaba correr de una habitación a otra en busca de velas, velones y faroles.
El muchachito se sentía muy solo, ya que nunca salía de su casa.
De pronto alguien le dijo:- Hola!
Una niña estaba ahí vestida de rojo punzó y uñas color borgoña.
El joven sorprendido, la observo desde la punta de sus zapatitos de charol lustrados hasta la punta de su pelo violeta oscuro.
:- No tenes porque sentirte solo, hombrecito! Yo te voy a ayudar.Primero apaga las velas, los velones y faroles que juntos podremos volar.

Y soñaron juntos visitar la noche. Crearon mundos de oscuridad en donde la luna ea amiga del muchachito y en el más profundo de los silencios le susurraba un "no, no le temas a la noche...las estrellas te cuidarán".
Juntos fabricaron abrazos eternos.

Como una rana. O un grillo. O una estrella o una luna, encendieron la oscuridad dejando que la noche viviera en cada habitación.


(Basado en "La niña que ilumino la noche" de Ray Bradbury) Año 2006.